Y entonces, abrió los ojos de par en par, esperando que todo el dolor y el sufrimiento que le causaba la vida real se esfumara pero no, allí de estaba de nuevo oprimiéndole el corazón.
Ese sentimiento de insatisfacción que te inunda de la cabeza hasta la punta de los pies. Y fue en ese momento cuando se pregunto ¿Que salio mal?
Había pensando que muriendo y que saliendo de la realidad terminaría con todo, pero no fue así. Y ahora estaba allí en ese lugar que le provocaba mas miedo, hasta se podría pensar que le hacia arrepentirse. ¿No se supone que cuando te suicidas todo termina? Toda esa tristeza que te oprime se debió esfumar en cuanto su alma salia de su cuerpo. Se sentia peor que cuando habia empezado a planear su muerte.
Estaba aun mas sola que en su mundo real. Amigos fantasmas, familiares a medias, sueños quebrados e ideales sin futuro. ¿Cuanto mas podría aguantar? No podia fingir toda la vida. No podia seguir con esa auto-compasión y con la de los demás. Debia quebrar ese algo en su interior y dejar de aparentar algo que no era.
Pero ahora el castigo era aun mas peor. No habia nadie a su alrededor. Ni siquiera esas voces que la calmaban por un tiempo. Ni siquiera el rostro de la persona por la cual mantenía un poco de animo. Nada. Era una oscuridad absoluta. Y entonces comenzó a llorar.
Era un llanto que sobrepasa los limites auditivos. Que iba mas allá de sentimientos muertos. Era un llanto sin esperanza por que toda ella se esfumo, por que toda ella estaba rota.
Se hincó y se abrazo a si misma. Deseando poder salir de allí pero el castigo estaba hecho. Esa seria su cruz. Una soledad absoluta, en donde no hay mas que tristeza y un profundo arrepentimiento.
Y deseo por primera vez... estar viva.
martes, 21 de octubre de 2014
miércoles, 23 de julio de 2014
Sofie - Capítulo 3.
¡Hola lectores!
Buen día. Hoy vengo con la tercera entrega de este pequeño proyecto llamado Sofie. Hoy tenemos un capitulo especial, ya que tenemos historia tejida entre nuestros personajes principales. Este capitulo si no mal recuerdo, lo escribí como cuatro o cinco veces. Cada vez que lo imaginaba era de una forma diferente pero terminaba en el mismo clímax. Les cuento que al crear la personalidad de nuestro personaje masculino tuve muchos problemas. Quería que fuera de cierta manera pero conforme avanza la historia, se vuelve mas rebelde y mas bueno y no puedo con ello ~! En fin~ basta de palabras... espero lo disfruten.
Capítulo 3
No sin precaución, Sofie pudo ubicar con precisión dónde se encontraba su muso, ese que ya en ocasiones le había hecho perder el control. Esta vez se aseguró de memorizar su rostro, cada mínimo detalle, como el largo de sus pestañas o el largo de sus patillas. Todo, todo tenía que estar completamente en su cabeza.
Sin querer, advirtió que sus manos estaban trabajando más rápido de lo que ella pudiera sospechar. Dibujaban cada trazo con perfecta armonía en un simple pedazo de papel suelto, sin interrupciones, y sin percatarse de que incomodaba a Bryan con aquel gesto. Nadie podía detener el hechizo, nadie excepto él.
Mientras dibujaba, el aire frio de Londres hizo sentir su presencia. Bryan continuaba tocando la guitarra con su singular audacia, un cover de Arctic Monkeys. La melodía 505 inundaba todo el parque, los arboles de fresno parecían bailar al compás cada vez que el viento las mecía de un lado a otro; sin embargo, algo en la canción no concordaba.
Bryan de pronto se sintió observado, como un paranoico en medio del parque, sentía un acoso venir de quien sabe dónde. Aquello provocaba que la melodía sonara extraña, y al fin se rindió. Se detuvo y comenzó a mirar a todos lados en busca de un culpable.
Sofie continuó bocetando hasta que el dibujo quedó concluido. Estaba tan satisfecha de lo que había hecho, que levantó el dibujo sin prever la consecuencia de su acción.
La brisa juguetona arrancó el retrato de sus manos.
Sofie inmediatamente se asustó. Se sentía expuesta. Sentía miedo de que pudiera llegar a un lugar equivocado, cosa en lo que no estuvo del todo errada. El viento se llevó lejos de ella el dibujo, y fue entonces que Bryan se dio cuenta de la presencia de aquella chica. Dejó la guitarra en el césped y alcanzó la hoja de papel.
La miró turbado. No se podía describir la expresión que se plasmó en su cara. Y mientras caminaba hacia la dueña del trazo, seguía en shock por lo que sus ojos miel, veían. Sofie por su parte, sufría una parálisis; por primera vez comprendía el total significado de las palabras: vergüenza, temor y cobardía.
La distancia entre ambos desapareció y entonces se miraron extrañados. Él fue el primero en romper aquel silencio incómodo. Sofie solo quería que se la tragara la tierra.
—¿Es tuyo? –preguntó Bryan, notando el pequeño ataque de la chica.
Rio cínicamente. Aquello le parecía bastante “creepy”.
—Eres buena haciendo esto. –dijo, regresándole el dibujo para enseguida sacar de su chaqueta de cuero una cajita. Cualquiera imaginaría que se trataba de cigarrillos, pero no, sólo era una caja de pastillas. La píldora de sacarina se deslizó por sus labios hasta desaparecer. Irrisoriamente, dudó en ofrecerle una a Sofie, así que mejor la guardo sin chistar.
Sofie se limitó a tomar la hoja de papel sintiéndose completamente intimidada, pero no quiso parecer débil ante la situación. Ella también sonrió irónica, y finalmente contesto:
—Gracias… es un proyecto personal. Disculpa no haber pedido tu autorización para esto –intentó disculparse por invadir el espacio personal de su muso-. Si no estás de acuerdo, puedo simplemente tirarlo.
Bryan rió nuevamente. La chica le parecía extrañamente indefensa. Y su ego era demasiado grande para cosas tan pequeñas.
—No te preocupes, ¿aquí es donde debo decir que es un honor que algún desconocido me dibuje? –soltó arrogante, con puras ganas de molestar-. Y entonces… ¿Cuál es tu nombre?
—Sofie. –masculló ella. Todo encuentro que hubo imaginado con su muso, se desmoronaba con su odiosa actitud. Pensaba que en la mayoría de los casos, los seres humanos comenten el mismo error al idealizar a las personas, y ella lo había cometido.
Se acomodó el cabello y le entregó el dibujo.
—Puedes quedártelo o tirarlo, como más te acomode; creo que comenzaré otro proyecto.
—¿Tan así de pronto? –preguntó ahora él intrigado, tomando el papel por inercia.
—Sí, puedo hacer más, por eso no te preocupes. Perdona nuevamente por molestarte.
Sofie entonces dio media vuelta y se dispuso a proseguir su camino. No obstante, cuando ella había intentado alcanzar el dibujo y Bryan había tratado de ayudarla a capturarlo, ninguno de los dos se dio cuenta que se encontraron a una distancia equidistante de sus pertenencias.
—Bryan –dijo con voz firme-. No tengo problema por el dibujo.
Al notar la nula intención de la chica a detenerse, caminó hacia ella y la detuvo del hombro. Y cuando Sofie lo miró sorprendida, pudo notar más detalles que a larga distancia no pudo distinguir antes. Como por ejemplo, ese lunar en una de sus mejillas, asomándose juguetonamente.
Él no hizo otra cosa que entregar el dibujo en las manos de Sofie y se giró directo hacia su estuche y su guitarra. No dijo una palabra más, sólo se fue.
Sofie pestañeó y se quedó allí, contemplando el dibujo. Lo colocó entre los otros tantos que tenía dentro de su blog, y decidió irse a la cafetería dónde vería a sus amigas, no sin antes verificar si Bryan realmente se había ido, cosa que sucedió. No había rastro del chico con estilo “emo”, aunque ahora esa descripción era enteramente innecesaria. Tenía un dato sumamente valioso.
“Con que Bryan… Es un nombre tan común. ¿Por qué no lo supuse?”, se autocastigó en pensamientos.
Pese a todo, Sofie dejó escapar una sonrisa de satisfacción, no imaginando que aquel encuentro sería sólo uno de tantos que tendría con el “chico rock”.
Continuara...
Agradecimientos especiales:
Sol Bronte mi editora.
A mis colegas que me alientan a seguir escribiendo.
Buen día. Hoy vengo con la tercera entrega de este pequeño proyecto llamado Sofie. Hoy tenemos un capitulo especial, ya que tenemos historia tejida entre nuestros personajes principales. Este capitulo si no mal recuerdo, lo escribí como cuatro o cinco veces. Cada vez que lo imaginaba era de una forma diferente pero terminaba en el mismo clímax. Les cuento que al crear la personalidad de nuestro personaje masculino tuve muchos problemas. Quería que fuera de cierta manera pero conforme avanza la historia, se vuelve mas rebelde y mas bueno y no puedo con ello ~! En fin~ basta de palabras... espero lo disfruten.
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Capítulo 3
No sin precaución, Sofie pudo ubicar con precisión dónde se encontraba su muso, ese que ya en ocasiones le había hecho perder el control. Esta vez se aseguró de memorizar su rostro, cada mínimo detalle, como el largo de sus pestañas o el largo de sus patillas. Todo, todo tenía que estar completamente en su cabeza.
Sin querer, advirtió que sus manos estaban trabajando más rápido de lo que ella pudiera sospechar. Dibujaban cada trazo con perfecta armonía en un simple pedazo de papel suelto, sin interrupciones, y sin percatarse de que incomodaba a Bryan con aquel gesto. Nadie podía detener el hechizo, nadie excepto él.
Mientras dibujaba, el aire frio de Londres hizo sentir su presencia. Bryan continuaba tocando la guitarra con su singular audacia, un cover de Arctic Monkeys. La melodía 505 inundaba todo el parque, los arboles de fresno parecían bailar al compás cada vez que el viento las mecía de un lado a otro; sin embargo, algo en la canción no concordaba.
Bryan de pronto se sintió observado, como un paranoico en medio del parque, sentía un acoso venir de quien sabe dónde. Aquello provocaba que la melodía sonara extraña, y al fin se rindió. Se detuvo y comenzó a mirar a todos lados en busca de un culpable.
Sofie continuó bocetando hasta que el dibujo quedó concluido. Estaba tan satisfecha de lo que había hecho, que levantó el dibujo sin prever la consecuencia de su acción.
La brisa juguetona arrancó el retrato de sus manos.
Sofie inmediatamente se asustó. Se sentía expuesta. Sentía miedo de que pudiera llegar a un lugar equivocado, cosa en lo que no estuvo del todo errada. El viento se llevó lejos de ella el dibujo, y fue entonces que Bryan se dio cuenta de la presencia de aquella chica. Dejó la guitarra en el césped y alcanzó la hoja de papel.
La miró turbado. No se podía describir la expresión que se plasmó en su cara. Y mientras caminaba hacia la dueña del trazo, seguía en shock por lo que sus ojos miel, veían. Sofie por su parte, sufría una parálisis; por primera vez comprendía el total significado de las palabras: vergüenza, temor y cobardía.
La distancia entre ambos desapareció y entonces se miraron extrañados. Él fue el primero en romper aquel silencio incómodo. Sofie solo quería que se la tragara la tierra.
—¿Es tuyo? –preguntó Bryan, notando el pequeño ataque de la chica.
Rio cínicamente. Aquello le parecía bastante “creepy”.
—Eres buena haciendo esto. –dijo, regresándole el dibujo para enseguida sacar de su chaqueta de cuero una cajita. Cualquiera imaginaría que se trataba de cigarrillos, pero no, sólo era una caja de pastillas. La píldora de sacarina se deslizó por sus labios hasta desaparecer. Irrisoriamente, dudó en ofrecerle una a Sofie, así que mejor la guardo sin chistar.
Sofie se limitó a tomar la hoja de papel sintiéndose completamente intimidada, pero no quiso parecer débil ante la situación. Ella también sonrió irónica, y finalmente contesto:
—Gracias… es un proyecto personal. Disculpa no haber pedido tu autorización para esto –intentó disculparse por invadir el espacio personal de su muso-. Si no estás de acuerdo, puedo simplemente tirarlo.
Bryan rió nuevamente. La chica le parecía extrañamente indefensa. Y su ego era demasiado grande para cosas tan pequeñas.
—No te preocupes, ¿aquí es donde debo decir que es un honor que algún desconocido me dibuje? –soltó arrogante, con puras ganas de molestar-. Y entonces… ¿Cuál es tu nombre?
—Sofie. –masculló ella. Todo encuentro que hubo imaginado con su muso, se desmoronaba con su odiosa actitud. Pensaba que en la mayoría de los casos, los seres humanos comenten el mismo error al idealizar a las personas, y ella lo había cometido.
Se acomodó el cabello y le entregó el dibujo.
—Puedes quedártelo o tirarlo, como más te acomode; creo que comenzaré otro proyecto.
—¿Tan así de pronto? –preguntó ahora él intrigado, tomando el papel por inercia.
—Sí, puedo hacer más, por eso no te preocupes. Perdona nuevamente por molestarte.
Sofie entonces dio media vuelta y se dispuso a proseguir su camino. No obstante, cuando ella había intentado alcanzar el dibujo y Bryan había tratado de ayudarla a capturarlo, ninguno de los dos se dio cuenta que se encontraron a una distancia equidistante de sus pertenencias.
—Bryan –dijo con voz firme-. No tengo problema por el dibujo.
Al notar la nula intención de la chica a detenerse, caminó hacia ella y la detuvo del hombro. Y cuando Sofie lo miró sorprendida, pudo notar más detalles que a larga distancia no pudo distinguir antes. Como por ejemplo, ese lunar en una de sus mejillas, asomándose juguetonamente.
Él no hizo otra cosa que entregar el dibujo en las manos de Sofie y se giró directo hacia su estuche y su guitarra. No dijo una palabra más, sólo se fue.
Sofie pestañeó y se quedó allí, contemplando el dibujo. Lo colocó entre los otros tantos que tenía dentro de su blog, y decidió irse a la cafetería dónde vería a sus amigas, no sin antes verificar si Bryan realmente se había ido, cosa que sucedió. No había rastro del chico con estilo “emo”, aunque ahora esa descripción era enteramente innecesaria. Tenía un dato sumamente valioso.
“Con que Bryan… Es un nombre tan común. ¿Por qué no lo supuse?”, se autocastigó en pensamientos.
Pese a todo, Sofie dejó escapar una sonrisa de satisfacción, no imaginando que aquel encuentro sería sólo uno de tantos que tendría con el “chico rock”.
Continuara...
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Y he allí su primer encuentro de estos personajes. ¿Que tal? ¿Como lo sienten?. Pues creo que este es el ultimo capitulo pequeño, a partir de aquí se vienen mas largos. Nos vemos en la próxima!Por cierto hoy es un día especial~ es el 75 aniversario de mi superheroe favorito: BATMAN! <3 Happy Batman Day!
Agradecimientos especiales:
Sol Bronte mi editora.
A mis colegas que me alientan a seguir escribiendo.
martes, 15 de julio de 2014
Sofie - Capitulo 2.
¡Hola! ¿Como están queridos lectores? Hoy vengo con otro capitulo de este pequeño pero ambicioso proyecto. En lo personal, este capitulo es uno de mis favoritos. Por que es la primera aparición de uno de mis personajes principales e importantes, aunque debo admitir que de hecho es uno de mis personajes mas queridos, conforme vayamos avanzando, ya me dirán cual es su personaje favorito.
Anyway, había mencionado que actualizaría los viernes, pero se me hace un poco complicado. Así que; he decidido mejor los martes o miércoles o conforme vayamos escribiendo. {ya saben luego las ideas se escapan muy lejos jejeje. Sin mas parloteo, les dejo el capitulo 2.
Sol Bronte, mi editora.
The Smiths por la buena música que hacen.
Anyway, había mencionado que actualizaría los viernes, pero se me hace un poco complicado. Así que; he decidido mejor los martes o miércoles o conforme vayamos escribiendo. {ya saben luego las ideas se escapan muy lejos jejeje. Sin mas parloteo, les dejo el capitulo 2.
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Capítulo 2.
Habían pasado un par de días y Sofie no había coincidido con el músico con estilo “emo”. Comenzaba a aceptar que jamás lo volvería a ver y que eso era lo mejor.
Durante esos días que soñaba con encontrárselo, siempre terminaba frustrada y enojada con ella misma por esperar a alguien a quien no conocía y por el cual se sentía atraída.
No, eso era incorrecto. Sólo se sentía atraída por su música y por las canciones de Jake Bugg. Sí, eso era, se dijo una y otra vez.
Recordaba “Pine Tress” con todos los acordes y con la voz de ese sujeto tan fiel al original. Podría decirse que incluso hasta había soñado con él tocando esa canción en su lugar favorito, terminando con una sonrisa; sin embargo al final, se marchaba y la dejaba sola. Lo peor del caso, era que ni siquiera su música podía concentrarla. Se la pasaba fantaseando todo el día con el chico de estilo “emo”.
Y al final de todo, sacaba un sonrisa conformista y desconcertada por llamarle “el tipo emo de la estación Mile End”. Hasta tenía un par de bocetos de él en su cuaderno de dibujo. Pero nunca pudo dibujar su cara. A medida que pasaban los días, la imagen de su rostro estaba más borrosa que antes, aunque los detalles del cabello, manos y de la guitarra eran tan perfectos que podrían encontrar al sujeto con solo eso.
Aquel viernes, después de sentarse a crear más bocetos, arrugó la hoja de su último dibujo de él y lo tiró al bote de basura. Agarró los otros que ya tenía, su cuaderno de dibujo, y algunos lápices del “B”.
Miró su reloj. Faltaban casi 3 horas para encontrarse con sus amigas, pero decidió adelantarse a pesar de tener a su fantasma atormentándola. Le había sucedido algo maravilloso. Su primera solicitud de universidad había sido aprobada y pasado a la segunda etapa de selección. Y ahora tenía que preparar un montón de bocetos y una carpeta de trabajo para que pudieran apreciar su arte y saber si era la indicada para entrar.
Se arregló un poco el maquillaje y salió a inspirarse en las grandes calles de Londres. Metros, avenidas, edificios, gente transitando. De algo tenía que sacar un poco de inspiración.
Con la música de los Smiths a todo volumen, se dispuso a crear historias visuales y, sin darse cuenta, había regresado a la estación Mile End. Sin querer, estaba allí de nuevo, mirando los alrededores con la vista perdida. Se dio cuenta que cerca de la estación, al otro lado del Café donde ella y sus amigas se reunían, había un parque para los universitarios que transitaban por la zona.
Imantada por el lugar, fue allí para retratar el paisaje. Se quitó los audífonos y sacó todo su material. Comenzó a bocetar los detalles de aquel parque, sumergiéndose en la tarea. No pasaron más de 25 minutos, cuando a sus oídos llegó un cover de Pearl Jam, “Rearviewmirror”. Estaba tan segura de que era esa canción. No, más bien estaba tan segura de que era esa voz.
La voz de la cual se había enamorado.
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Continuara....
¿Y bien, que les pareció el capitulo dos? Espero les haya gustado. Nos vemos en el siguiente capitulo.Agradecimientos Especiales:
Sol Bronte, mi editora.
The Smiths por la buena música que hacen.
martes, 8 de julio de 2014
Sofie - Capitulo 1.
¡Hola a todos allá afuera! Este es un nuevo proyecto literario que he decidido comenzar. Es la primera vez que realizo un trabajo como este, por lo tanto espero tener sus comentarios acerca de la historia. Me llenaría de aprendizaje que dejaran un pequeño comentario de si acaso les gusta la historia.
"Sofie" es un cuento, que aun no tienen un titulo final, así que el improvisado es este. Es un cuento que se sigue escribiendo día a día así que estaremos actualizando poco a poco.
También debo mencionar que para este proyecto hay una editora quien me ayuda con los problemas de redacción y/o gramática, a quién le agradezco mucho. Y ella es mi estimada Sol, tejedora de sueños en letras. De verdad le agradezco el apoyo que le ha dado a este proyecto.
Sin mas que decir, espero tengan una feliz lectura.
Capítulo 1.
"Sofie" es un cuento, que aun no tienen un titulo final, así que el improvisado es este. Es un cuento que se sigue escribiendo día a día así que estaremos actualizando poco a poco.
También debo mencionar que para este proyecto hay una editora quien me ayuda con los problemas de redacción y/o gramática, a quién le agradezco mucho. Y ella es mi estimada Sol, tejedora de sueños en letras. De verdad le agradezco el apoyo que le ha dado a este proyecto.
Sin mas que decir, espero tengan una feliz lectura.
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Capítulo 1.
Y entonces te das cuenta que nada era acerca de él. Ni de su perfecta cabellera negra con abundante cabello, ni de sus labios tan delgados y delineados; tampoco de sus grandes ojos tan esperanzadores, ni de tus estúpidos deseos de ver los ensayos de su banda en la cochera... Nada de eso era real. Solo eran sueños.
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Ella era una chica alta, delgada y con larga cabellera de colores. Caminaba sola en los espacios pocos transitados, con mirada triste y perdida. Sus manos acariciaban el viento que provenía del norte, tan frío.
Sofie era la típica chica soñadora y solitaria que puedes encontrar en cualquier lado, hasta su personalidad hacía pensar que era otro cliché de tantas historias. Pero nada de eso era inventado. Realmente sufría por dentro, y no sufría por cualquier banalidad, sufría por su vida, y por lo tarde en que hubo tomado la decisión para ir a la universidad.
Pensaba que había tirado más de la mitad de su vida a la borda, que nada de lo que hiciera en el presente funcionaria para recuperarla. No obstante, se auto engañaba diciéndose que aun podía hacerlo, que todavía podía continuar con lo que tenía en las manos. Quizás fuera poco, pero podía continuar.
Sus sueños y su gran imaginación tejían futuros que ella era capaz de construir, aunque a veces estuvieran muy lejos de ser realidad. Sin embargo, esa era su manera de seguir adelante.
Un jueves como cualquiera, entre sus tantas idas y venidas por la ciudad de Londres, inmersa en su gran necedad de encontrar su futuro, se encontró con alguien que jamás había imaginado. Un chico con una guitarra, tocaba en las afueras de la estación Mile End, donde el flujo de personas era demasiado lento para la suerte de su arte. Sofie se preguntó, si la necesidad por ganar unas monedas de aquel sujeto era real o sólo era para gastarlo en cigarrillos y cervezas como solían hacer los jóvenes.
Se detuvo por un minuto a escuchar al muchacho de estilo emo, sus notas y acordes eran tan perfectos como aquellas canciones de Jake Bugg que tanto adoraba, los sonidos de esa guitarra entonces comenzaron a convertirse en pequeñas palpitaciones aceleradas. No dudó en reconocer la canción y estuvo en lo correcto, era la canción de su disco favorito.
Sofie se dio cuenta que no quería irse sin haber escuchado más de aquello. A pesar que vivía en la ciudad de la música, nunca tuvo los medios para asistir a conciertos de sus bandas favoritas. Por eso aquel acto, se estaba convirtiendo en un concierto personal. Muchas veces había imaginado un par de conciertos y como era la sensación de gastar todas tus energías en medio de un mundo de gente. Pero siempre se quedaba en eso. Sólo imaginación.
El chico de cabellos negros, poseía una cara perfectamente simétrica. Vestía unos vaqueros ajustados, una camisa y chaqueta de cuero negra. Todo su conjunto combinaba aunque fuera del mismo color. Sus botas, Dr. Martens, resaltaban un poco el color amarillo en los bordes cosidos, y quizás ese fuera todo el color que le pudiera dar a su personalidad.
Su agilidad en las manos para tocar la guitarra acústica no paraba.
Una tras otra, ejecutaba las canciones de su repertorio bien memorizado. Quizás en su viaje por tocar, no se había dado cuenta que tenía una fiel espectadora aplaudiendo cada que él terminaba una pieza.
Sofie había perdido el tiempo parada frente al chico, cantando suavemente sin que sus palabras fueran oídas por los demás. No se dio cuenta de que el reloj volaba. Tal vez no lo hubiera notado si no fuese porque el ruido de las personas, los tacones de las mujeres golpeando el suelo, el canto de las aves o los claxon de los coches, le recordaba que todo era real y vívido.
Bryan levantó la mirada al hacer una pausa y notar que el estuche de su guitarra tenía ya más monedas y billetes de diferente denominación que hacía una hora, sin llegar a ser exagerados. Después notó a esa chica frente a él y simplemente sonrió. Pero aquel gesto no fue de agrado, sino de cortesía. Tomó sus cosas como siempre y al fijarse en la hora del reloj, se dispuso a marchar.
Él no iba a ser grosero e hizo una reverencia para después colgarse el estuche y seguir con su camino. Sofie entonces recordó que tenía una reunión con sus amigas, y que ahora iba retrasada. 25 minutos perdidos escuchando aquel concierto personal le bastaron para llegar demasiado tarde… otra vez.
Al llegar al café y quitarse la bolsa colgada al hombro, tomó un asiento y se disculpó con sus amigas que se encontraban ya en media charla. Nada más tocar el asiento, todas sus amigas comenzaron a regañarla. Sofie tenía esa maña de llegar tarde siempre y, ahora que se estaba revindicando, había fallado tristemente.
—Lo… lo siento. –se disculpó Sofie con una breve sonrisa pícara-. No era mi intención, es solo…
—Es solo que siempre llegas tarde. Si consigues un empleo, seguramente te despedirán por llegar tarde siempre. –interrumpió Lauren, aprovechándose para burlarse de ella.
El cuarteto estalló e inundó en risas la cafetería donde mal gastaban su tiempo todas las tardes después de que las amigas de Sofie salían del trabajo. Sí, aunque fuera una tortura, Sofie era la única que no trabajaba. Sus malas decisiones la llevaron a que fuera la única de las cuatro que no tuviera un lugar productivo donde pasar el tiempo. Ella lo gastaba con sus pinturas, sus lápices y su música.
Esa era otra cosa de la cual Sofie se lamentaba.
Como a menudo sucedía, las tres o cuatro horas que destinaban para charlar y compartir sus devenires cotidianos, transcurrieron como un soplido de viento. Sofie no comentó el incidente ocurrido en la estación, de hecho, ni siquiera ella tuvo tiempo de recordarlo.
Así, las amigas se despidieron y quedaron para el siguiente día, una rutina que comenzaba a gestarse desde hacía un par de semanas y, al menos hasta ahora ninguna se veía inconforme con ello. Sofie y Alice se fueron juntas, tomaban el mismo trayecto.
—Alice… -dijo Sofie con cierto misterio-. Tú cuando sales de la estación Mile End… ¿te has encontrado a alguien?
—¿Alguien? ¿Qué tipo de alguien? –preguntó Alice confusa, no entendiendo por dónde iba el comentario-. ¿Conociste a alguien fuera de la estación?
—No, me refiero… a que siempre paso por allí y, ahora que lo pienso, no he visto músicos por aquí.
Mentía, sólo un poco para tener a salvo su secreto.
—Ah, yo tampoco, aunque el martes pasado cuando venía del trabajo, vi a un muchacho con una guitarra llegando a la estación. Pero supongo que se iba a encontrar con alguien. ¿Aún estás traumada con los músicos? Mira que no nos llevó a nada serio la vez pasada.
Alice sonrió con ese aire de sinceridad que siempre le brindaba a Sofie y, al mismo tiempo con preocupación.
—No, para nada… -soltó Sofie ocultando un leve rubor que le llegó a las mejillas cuando Alice confirmó su sospecha. Aquel chico era nuevo en esa estación, y era probable que se lo encontrase de nuevo. O era tal vez que ellas fueron las nuevas que llegaron a ese vecindario.
Recordó cómo habían dado con ese café tan privado e íntimo para ellas. Fue durante el rompimiento de Malorie, ese que se había propiciado por una infidelidad del chico del que ahora no podían ni mencionar el nombre. Y fue quizás cuando se volvieron más unidas.
Lauren, Alice y Malorie lo eran todo para Sofie, ella pensaba que no necesitaba más personas en su vida en esos momentos. O al menos, en ese instante era lo que creía.
Fin.
Y he allí, el primer capitulo de esta pequeña historia. Espero que les guste la trama, estoy planeando actualizar en este sitio todos los viernes.
¡Muchas gracias por leer!
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